domingo, 26 de abril de 2009

Yeray, Irene, Barcelona

He pasado unos (breves) días por Barcelona a modo de vacaciones, pensando en el trabajo lo menos posible y gastando más de la cuenta en libros que no terminan de quedar bien como lectura de cabecera porque tienen más imágenes que texto.

Hacer un sesudo análisis sobre la naturaleza de la ciudad tras un contacto de cuatro días es pedante, y una crónica de esos días es un rollo, así que voy a poner una serie de impresiones vagas y superficiales, que es lo único a lo que me da derecho este paseo a velocidad rápida por un puñado largo de calles y librerías.

1. Esta primera impresión es vieja, pero viene bien para abrir: Barcelona es un sitio tan cosmopolita porque tiene fama de cosmopolita. "Eso es una gilipollez"; no, me explico: Si gente en todo el mundo piensa que en un sitio se junta gente de todo el mundo, y considera eso interesante, irá a comprobarlo, y todos se reunirán allí convirtiendo la premisa en cierta en cualquier caso. Poniéndolo en corto:
Barcelona es un sitio a donde va gente de todas partes para ver gente de todas partes.

2. No os metáis al Chic&Basic Tallers, no sé si a los demás tampoco, pero por lo pronto evitad ese. Está en mitad de la ciudad y nos ha permitido ir a casi todos lados andando, ahí se termina la lista de ventajas. Las habitaciones son enanas, el baño es un armario empotrado y la mugre es especialmente fácil de ver si, en aras del diseño, has puesto todos los suelos, muebles y sábanas blancos. Nos tuvieron que cambiar de habitación porque cuando entramos a la primera que nos dieron el suelo estaba cubierto de polvo y pelusas y había multitud de pelos en las sábanas. La otra estaba mejor que aquella, que no es decir que estuviera bien limpia.

Si habláramos de un hostal baratero y cutre lo de una habitación sucia sería desagradable, aunque menos asombroso, pero este de un sitio que nunca te cobrará menos de 70€ por una habitación que, dadas sus dimensiones, podría barrerse en 28 segundos. Me abstuve de poner una reclamación porque no tenía ganas de malas caras, pero mi reseña queda aquí bien clara. Un hotel caro, escaso y sucio que se aprovecha de su buen emplazamiento para cobrar el doble de lo que valen sus servicios, si os es posible buscad alternativas.

3. Si bien iba a Barcelona a por libros (y, por tanto, con la referencia de bastantes librerías prometedoras), encontré muchos más de esos antros de perdición de los que esperaba. ¿Por qué hay tantas librerías en Barna? Supongo que los índices de lectura estarán muy por encima de los de Murcia (donde hay 5 librerías y todas pertenecen a la misma persona) y algo por encima de los de Granada (donde hay más que en Murcia, pero no es la invasión que hay en la ciudad condal).

Eso me tuvo intrigado hasta la última mañana que pasamos allí, que recogiendo en el cuarto nos dio por ponernos a ver la tele autonómica (TV3, digo). Estaban echando el equivalente catalán de la Banda del Sur, y en lugar de tener a 4 niños gritando capulladas y lanzando pelotas en un parque acuático (que es la versión que tiene un niño andalú de 8 años del paraíso) tenían a 2 niños leyendo cuentos, las manos de Max dibujando y coloreando y a un par de actores de teatro pasados a la tele reinterpretando El Jovencito Frankestein y haciendo de rey Arturo en catalanglish. Lo de los libros era un tema constante, incluyendo secciones sobre clubes de lectura o "dinos tu cuento favorito"


No deja de tener sentido que si tratas a los niños como a anfibios con limitadas capacidades lingüísticas acaben comportándose como Los Profundos, mientras que si haces parodias con cierta gracia y referencias a cuentos clásicos puede, sólo puede, que le cojan el gusto a eso de leer. Si todo esto se trata de una acción en la dirección adecuada de cara a una sociedad más culta, o a un hábil complot del gremio de libreros, sólo Dios lo sabe.

4. Los grupos de turistas japoneses están integrados, por lo general, por señoras mayores, lo que viene a indicar que o bien las pensiones no dejan nada que desear, o bien el imserso nipón tiene unos buenos contactos. Las señoras japonesas se mueven a pasitos cortos mientras cuchichean cabeza con cabeza, superan a gordos turistas americanos como delfines con arrugas junto a un petrolero, y se apartan espantadas cuando el ocasional grupo de españoles vocingleros les pasa parte a través, parte por encima, sin reparar demasiado en ellas.

5. Las Pintas. ¿Qué pasa en el Raval cuando dan las 8:30? Cada vuelta al hotel por la noche ha sido un pase de modelos. Todo el rango de edad 17-37 de Barcelona (bueno, al menos toda la muestra que sale a la calle por la noche) parece enzarzada en una competición feroz por seguir las últimas tendencias o hacer de cebo para los coolhunters. Los sombreros con lentejuelas, las corbatas fosforitas colgadas con falso descuido del cuello, las camisetas ochenteras y los pantalones de vinilo no son extravagantes o llamativas, son el nivel medio en una melange de tribus y trends que recibiría silbidos en algunos barrios de Murcia y pedradas e intentos de atraco en otros.

La sobrecarga sensorial que supone la inmersión en este ambiente provoca al principio un pico de interés. "Qué sofisticada debe ser esta gente"- pienso- "deben tener un bagaje intelectual tremendo, seguro que mueven proyectos apasionantes, que son el motor de la nueva cultura". La realidad me da un sopapo con sólo afinar el oído. Escúchalos hablar, cateto de pueblo, no están hablando del mundo, ni de la naturaleza humana, ni de libros. Están hablando de ligues del fin de semana anterior, del amigo que vomitó en un portal y del último chisme de Gran Hermano. Son hijos de la tele, igual que tantos, solo que estos van a tiendas de ropa más caras. La revelación se hace un poco decepcionante, la riqueza general de espíritu que da a entender este arcoiris con piernas que es la Barcelona nocturna es una cáscara vacía, más fruto de la vanidad que de la inquietud.

6. Vicky, Cristina, Barcelona ES UN BODRIO. Nos la pusieron en el tren a la vuelta, a la ida nos pusieron la de animación de las Guerras Clon... y me quedo con los Jedis. En sus pelis cómicas Woody Allen hace reir y hace pensar, pero sobre todo hace reir y eso es bueno. Aquí ha hecho un culebrón lleno de gente rica que vive del arte, que bebe vino tinto, escucha guitarristas flamencos y que folla la una con la otra mientras hablan del amor y de lo bohemios que son. ¡Y ni siquiera se le ven las tetas a la Johannson para compensar! Mal, Woody, mal.

Hala, ya tengo una entrada de blog interminable para que a nadie le queden fuerzas para comentar nada al llegar al final. Como aún no he metido banda sonora ahora pongo un vídeo tontuno para que os relajéis. Para el que tenga ganas de más, en este álbum de flickr he puesto unas cuantas fotos con sus correspondientes notas y descripciones para ilustrar el viaje. Sed felices y hasta la próxima entrada.

domingo, 12 de abril de 2009

¡Stop Motion!

Me he encontrado esto en Microsiervos y, como me ha encantado, aquí lo tenéis. Viva la animación hecha con ganas, muerte al amerimanga rampante :P



Aparte de eso, la vida sigue (en Baza), preparando la identidad para un par de abogados y mi breve escapada a Barcelona. ¿Sugerencias, recomendaciones, recados?

lunes, 6 de abril de 2009

F

Estoy de vuelta en Murcia, al menos durante unos días. Luego Baza, luego Jaen, luego Murcia (fugazmente) y luego un salto a Barcelona. Esta es mi primera temporada de vacaciones desde que empezó la recta final del proyecto hace tres meses, lo cual tiene su sentido habida cuenta que eso fue el fin de las navidades y esto el principio de Semana Santa.

Lo cierto es que querría haberme podido dar ese descanso nada más titularme. Las noches en vela no pasan en balde y después de la exposición mi estado de salud y mi agudeza visual estaban bastante mermadas. Lamentablemente, ni el alquiler ni la cuota de autónomo se pagan solos, y las dos semanas siguientes han sido de trabajo intensivo en Baza tratando de sacar adelante los proyectos de Altiplano de Granada S.L. Mis actuales vacaciones tampoco son absolutas (por los mismos motivos económicos) así que ahora estoy desarrollando la imagen de marca para un bufete de allí de Baza que la necesita con urgencia.

A diferencia de mi temporada con el proyecto y de esas últimas 2 semanas, ahora tengo vida y algo de tiempo para arreglar carbonara.es, hacerla navegable de una maldita vez y meter POP y alguna de las tarjetas como proyectos de ingeniería del papel. Después a venderme por Murcia de estudio a estudio (de esquina a esquina, vamos) y a procurar encontrar un trabajo medio interesante, medio bien remunerado, que es uno no interesante del todo, no bien remunerado del todo, visto cómo está el patio. Ah, y la Wii ha vuelto al piso. Fuck Yeah.

Y ahora, hasta que filme el libro en cuestión en un fideoblog (porque hoy hace un día de mierda y no hay luz como para grabar), un señor recitando el alfabeto en inglés. Que lo disfrutéis.




Ah, Diego se ha trabajado un cómic con la estupendísima actuación de los dos "profesionales del ámbito" que vinieron a la escuela a decirnos lo malos que somos. Echadle un ojo aquí.