viernes, 25 de diciembre de 2009

La ilustración navideña me la cargué en un desliz bastante tonto.

Así que aquí tenéis esto:


En la próxima entrada, el regalo automontable de estas navidades. Por ahora, disfrutad lo que sea que estéis celebrando.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Interfaces, páginas, viejas fronteras.

He aquí un vídeo que me ha hecho pensar, por primera vez en una temporada, en los fantásticos cambios que está viviendo la que intento que sea mi profesión. Es largo y está en inglés; para aquellos que suponga un problema lo resumiré: es sobre el diseño de un sistema para leer revistas en tabletas táctiles. Echad un vistazo, rápido o completo.



El vídeo plantea y responde múltiples interrogantes, pero el principal es ¿cómo trasladamos la sensación de la lectura de revistas, combinación de imagen y texto, a dispositivos de navegación sin páginas? La solución propuesta es elegante, aunque puede pecar de monótona: el contenido manda, la estructura es común, y la navegación consistente. Podemos comparar esta clase de esfuerzos con el estilo visto en publicaciones (en papel) de corte experimental, donde la forma de presentar los textos e imágenes de la revista son un factor tan importante como los contenidos en sí mismos. Uno tiende a plantearse esta duda, ¿hasta qué punto debe el diseñador tomar ese control y ese protagonismo en un proyecto de esta naturaleza?

Si bien en casos como las mencionadas revistas, donde el propósito no es sólo atraer el interés sobre el contenido puro y duro, sino también explorar las formas de expresión de ese contenido, el papel del diseñador/director de arte/maquetador es más dominante. Haz algo interesante con lo que te hemos dado, haz algo que llame la atención por sí mismo. Este planteamiento es falaz si lo aplicamos a revistas más generales y centradas, precisamente, en el trabajo de sus escritores, fotógrafos, infografistas... Aquí el papel del diseñador gráfico es sólo el de canal por el que la información fluye ¡y no es tarea fácil! Asumir que la maquetación de contenidos es sólo un trabajo secundario es tan denigrante como pensar que puede comerse un buen plato con cubiertos llenos de óxido: si bien podrá consumirse el producto, su disfrute se verá drásticamente mermado por una presentación mediocre.

Es esta responsabilidad como canal la que, creo, debería enseñarse al impartir diseño gráfico. El cometido de un diseñador gráfico es, empleando medios como la tipografía, la composición y la imagen, el de transmitir un mensaje. No es necesariamente el de producirlo, no es necesariamente el de pensarlo, más a menudo el trabajo consiste en dar voz a quien no la tiene.

Y he aquí por qué pienso que vivimos tiempos magníficos: la llegada de dispositivos que permiten una conectividad rápida y fácil a la red de redes ha impulsado la producción y el consumo de información. ¡Bien! Es de facilitar el consumo de información de lo que va nuestro trabajo, al fin y al cabo. Ahora la irrupción de los dispositivos táctiles (especialmente los de Apple) ha marcado un nuevo camino en la presentación de esta información. La interfaz entera se ajusta al contenido, ya no hay ratón, ya no hay teclado, ya no hay esa serie de elementos constantes que dábamos por sentado: ahora todo está supeditado a la información mostrada. Esta forma de pensar nos deja exclusivamene un marco de referencia, y este marco es el formato.

Tiene gracia, ahora que no tenemos que contar con nada más a la hora de definir cómo interacciona el usuario con el contenido, volvemos al principio del todo. ¿Cómo se recibe la información en una página impresa? ¿a dónde va el ojo naturalmente? ¿qué llama la atención, qué tiende a desviarla? Tenemos que hacernos de nuevo viejas preguntas, y las respuestas que encontramos en su día sólo son válidas a medias. El discurso del papel ya no nos sirve, el contenido no sólo manda en la distribución de la información, también va a hacerlo en la forma de moverse por ella. Toca pensar en navegación, en analogías (arrastrar con el dedo el contenido de una página es más natural que pulsar un botón "abajo", arrastrar de lado lo es más que un "pasar página" en la esquina), toca pensar en información que emerge y desaparece. Sobre todo toca pensar en espectativas del usuario: qué puede querer hacer alguien con este trasto y cómo va a intentar hacerlo.

Un escritor tiene que preocuparse por lo que escribe, un fotógrafo por lo que captura. Un diseñador tiene que preocuparse porque el trabajo de los anteriores llegue a sus receptores de la manera más cómoda y fácil de acceder posible. Creo que puede llegar a ser la parte más interesante de todo el proceso. Dadle unas vueltas. Hasta la próxima entrada.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Qué hacer tras montar los muebles

Usarlos, claro.

Lo apropiado ahora sería hacer un chiste sobre pensar "out of the box", pero la traducción que hay establecida como "pensamiento lateral" no es tan eficaz. Lo que haces cuando has montado los muebles, como las puertas de estantería que hemos estado ayudando a colocar este último puente, es sacarle partido a la enorme cantidad de cajas de cartón ondulado con que has terminado. Ilustraré la entrada con dos ejemplos claros, desarrollados para deleite de una niña de tres años y medio y de los escasos lectores de este blog.


La niña en cuestión tiene platos de plástico, verduras de madera, tazas de colores y una cama de patas largas bajo la que puedes meterte. No es mal comienzo, pero verse con tanta materia prima tiene por fuerza que darte ideas. El primer paso es el de copia: "los de Ikea venden estas paredes tan chulas hechas de tela, puedes cerrar el bajo de la cama y convertirlo en una casita". O puedes emplear la caja de una estantería del ikea que compraste en el viaje anterior y montar la casita por menos de lo que te cuesta el aparcamiento. Primer proyecto de la mañana: el Palacio del Alba.





La parte fácil es hacer una ventana con una de las cajas pequeñas, usando sus mismos pliegues para tener unas contraventanas que puedan abrirse. Es muy socorrido lo de tener imanes de nevera repetidos que puedan pegarse en el centro, para que la ventana quede bien cerrada cuando haga falta.

La parte MUY fácil es coger la caja enorme de la estantería y cubrir una de las caras y parte de la otra. Basta con abrir algunos agujeros y pasar varias vueltas de cuerda o hilo grueso (uno más fino cortaría a través del carton) para que todo quede colgado del somier. Lo de hacer una puerta es un golpe de cutter, y de nuevo la misma guitarra del cartón se encarga de que todo doble en la dirección apropiada.

Y ahora al interior. Lo de la cocinita ya estaba apañado de antemano, pero como la gente no come entre fogones ni (salvo en ciertos países) en el suelo, falta una mesa. ¡Deseo concedido!



De nuevo, caja sobre caja: el tablero es la que solía albergar una de las puertas pequeñas, es una caja fina y con algún refuerzo interior. Las cuatro patas contenían tornillos y piezas de puertas más grandes, y llevan cortada una muesca de unos 4cm en paralelo al borde corto. Eso significa que ahuecando cuatro rectángulos se pueden encajar y deslizar las patas sin posibilidad de que se descuelguen al levantar la mesa. Atentos al ángulo: al poner las patas giradas en planos diferentes se evita que todas caigan en paralelo en una misma dirección si la mesa recibe demasiado peso.

Aparte, para evitar que las patas tumben, se les ha cortado una pequeña cuña en cada lado que las mantiene perpendiculares al tablero. Todo my low-tech, pero se ha defendido bien ante los embates de su usuaria.



Vale, igual tanto bricolaje no tiene demasiado que ver con la ingeniería del papel. Es interesante echar un ojo a gente que le ha sacado mucho más partido que yo al cartón ondulado, como los de OkupaKit. El cartón es una joya de material, es ligero, barato, resistente y apto para pintar. ¡Pintar! ese será el próximo proyecto: dar color al palacio del Alba, que ahora mismo es marrón reciclaje. Pasadlo bien, haced cosas, contadlas. Hasta la próxima entrada.

P.D. En el mercado anticapitalista de Santo Domingo he empleado mi sucio, sucio dinero en comprar un kit de energía solar. Es pequeño y apañado, perfecto para meter algo interesante en un pop-up. A ver qué sale...