domingo, 24 de enero de 2010

Buenos propósitos.

La semana laboriosa, el sábado activo y a gusto, el domingo ha sido lento, gris en comparación.

No tengo tema candente y de rabiosa actualidad este fin de semana. Nada ha sacudido mi concepción del diseño gráfico ni he estado entregado a fascinantes lecturas. Por eso hoy me toca hablar de cosas viejas.

POP, el libro desplegable que desarrollé para mi proyecto fin de carrera, que tantas alegrías me dió entonces, no encuentra puerto. No lo hace porque nació con un mercado más pequeño del que las editoriales a las que puedo llegar ven factible, porque producirlo a gran escala es un follón inhumano. No desistiré tan pronto de darle una salida más pública, y al fin y al cabo ya ha servido de temario para desarrollar el curso de ingeniería del papel que impartí en Noviembre y que volveré a dar en Mayo.



No, lo que voy a hacer es diversificar un poco. Toca ponerse a escribir y a diseñar otra vez, pero voy a hacerlo con más cabeza puesta en la posible publicación. Quien quiera hacer desplegables va a tener que montárselos en casa, que los de Lego usan la misma filosofía con los robots y los coches de carreras y parece que no les va mal del todo. El plan es rehacer POP como libro plano, normal y corriente. Entregar las bases, entregar las piezas (rehaciendo y mejorando los despliegues, simplificando los más puñeteros), y dar una serie de instrucciones claras para su montaje. Al fin y al cabo, la mejor manera de aprender a hacer es haciendo.

Esta propuesta tiene ventajas y desventajas fundamentales. Empezando por lo feo, ya hay muchos manuales para aprender los fundamentos de la ingeniería del papel, escritos por ingenieros más duchos que yo en la materia, y el atractivo principal de POP era que podías mirar los despliegues hechos y anotados. Lo bueno es que este es más fácil que encuentre con quien publicarlo, sea a nivel local o nacional, y si ni así diera con nadie bien puedo tirar de servicios como Bubok y autopublicar en PDF. Quiero ver si lo que escribo puede hacerle algún bien a alguien.

Lo sabré cuando lo intente. Vamos allá.

1 comentario:

Raquel dijo...

También puedes incluir una sección de cómo acondicionar el lugar de trabajo y un uniforme de niños tailandeses (¿eran tailandeses?). Qué políticamente incorrecto es este comentario, pero hoy no doy para más.