domingo, 31 de enero de 2010

La calma antes de la tempestad.

No es un secreto que en este momento mantengo dos trabajos, uno por cuenta ajena y otro por cuenta propia. Ahora mismo, a efectos de Seguridad Social, soy dos personas.

Ahora voy a ser tres, al menos temporalmente.

Este próximo mes entro a trabajar con la gente de Droiders, un equipo de desarrolladores de aplicaciones móviles especializado (como puede adivinarse) en Android. Son media docena larga de informáticos con mucho entusiasmo y un hueco en el CEEIM, abriendo caminos en un mundo que cada vez pinta mejor, el de la computación móvil.

Hablando de eso, vamos a hacer cómputo: mis mañanas están vendidas a Portavoz haciendo diseño para imprenta, y mis tardes van a Droiders montando interfaces e ideando aplicaciones nuevas. 8 santas horas diarias. Si le unimos la ida y vuelta al centro y el paseo que tiene irse a Espinardo, que puede tomar como tres cuartos de hora en el bus de la universidad, se suben hasta las 10. Pingamos que intento dormir 8 horas diarias (bendita inocencia) eso me deja el día despierto y libre en 6. Y me importa poco.

Porque tengo intención de pasármelo bien diseñando con esta gente, que para eso elegí esta profesión. Pasad un gran domingo y coged la semana con fuerza. Nos vemos en la próxima entrada. Os dejo con Raul Midón, que no ha visto en su vida la guitarra que toca, y tampoco le importa demasiado:

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