domingo, 7 de febrero de 2010

Hola, Android.

Ya estoy dentro. La primera semana, la de contacto, terminó sin incidentes, y parece que esto de pensar en uso y en interfaz funciona. Ahora me tocaría pasar de la cuchara de palo y empezar a aplicarle el cuento a mi propia web, pero ahora mismo me cuesta dedicar muchos ciclos a la automejora personal.

¡Estoy aprendiendo cosas! Sobre todo estoy familiarizándome con una forma distinta de interacción. No había tenido demasiada ocasión de trastear cara a cara con dispositivos táctiles aparte de la DS antiquísima a la que eché mano este verano, y que me ha servido de cuaderno de pintura más que de consola de videojuegos. Ahora, empleando un HTC Dream que también ha vivido tiempos mejores, estoy comenzando a cogerle el tranquillo a Android.

"Cogerle el tranquillo" en este caso no es ni aprender a desarrollar ni a diseñar para esta plataforma, es aprender a usarla. Afortunadamente ese es el paso principal a la hora de hacer todo lo demás: el diseño de uso e interfaz va exactamente de eso, de saber darle a la gente lo que quiere sin hacerle pensar en cómo. Bien cierto es que la facilidad de uso no es tan extrema como con las virguerías de Apple (un único botón en iPhone y derivados frente a 5 de los terminales Android), pero hay un lenguaje visual común entre aplicaciones al que se le puede sacar partido. ¡Aún mejor! Buena parte de las aplicaciones son código abierto, y lo que aprende un desarrollador lo aprenden todos.

Después de estas primeras semanas de follones ultraveloces antes de la Mobile World Congress de Barcelona vendrá la parte más interesante del trabajo: montar cosas desde 0, mano a mano con los programadores, para hacer aplicaciones que sean útiles, que sean fáciles y que sean agradables a la vista.

¡Esto pinta bien! Nos vemos en la próxima entrada.

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