sábado, 27 de noviembre de 2010

Entre el arte y el Diógenes

Hoy dejo puesto algo que ver tranquilo una mañana de domingo. Orain es una serie de documentales con una producción realmente bien cuidada sobre temas diversos rondando el arte y creación. Aquí uno para los que les cuesta tirar nada, Reciclantes.



Ya sabéis que para ir viendo los últimos enlaces, las convocatorias a eventos y demás rabiosa actualidad lo mejor es echar un ojo a Carbonara.es en Facebook y a @minicarbonara en twitter. Disfrutad del resto del fin de semana y hasta la próxima entrada.

martes, 16 de noviembre de 2010

El malabarista

Acabo de volver de un rato de tapeo y charla con una persona muy relevante en mi vida. Se trata de un amigo de la familia de esos que tus padres se echan antes de tenerte y se convierten en un tío postizo, lo ves tanto o más que tus consanguíneos y tiene un impacto similar. En este caso se trata del tipo que me hizo querer ser diseñador gráfico (como veis no bromeaba con lo de "relevante").

Cuando no tenía ni diez años ya jugaba en su casa con una tableta gráfica conectada al televisor, y en cuanto él echó mano a ordenadores con capacidad gráfica ahí estuve yo, aprendiendo a manejar Corel Draw y Microsoft Publisher (¡Microsoft y artes gráficas! ¡ooh, aah!), haciendo carteles de conciertos inventados o maquetando periódicos con noticias ficticias. Desde siempre lo he visto trabajando como un mulo para sacar adelante proyectos que le daban de comer pero, sobre todo, le daban de pensar.

Cuando, tras un par de años universitarios más provechosos en lo personal que en lo académico, decidí cambiar a los Estudios Superiores de Diseño Gráfico fue él quién me encargó mi primer logo y manual de identidad. Antes de entrar a primer curso. Los veranos de la diplomatura trabajé para él maquetando y diseñando infinidad de guías, logos, folletos y paneles; colaborando en su particular visión de la Comarca de Huéscar. Seguí viéndolo como cuando era un crío, en mil encargos simultáneos que movía con el ritmo frenético de un malabarista con 20 bolas en el aire. Terminé aprendiendo mucho de diseño, bastante de buen gusto, y condensando buena parte de aquella experiencia en una frase: "Jefe, yo cuando crezca no quiero ser como tú".

Ahora, años después, viene de visita a Murcia para atender el follón en el que anda metido desde hace un tiempo (un museo etnográfico y centro de interpretación que ha levantado desde que sólo era una nota en un margen). Tiene más barriga y menos pelo, pero le brillan los ojos cuando me cuenta cómo se desenvuelven sus planes. Se queja de lo aparte que se mueven la formación académica y el trabajo, de la falta de motivación e iniciativa que ve a su alrededor (da para otro post), me da novedades de mis padres, de mi hermano... y finalmente me pregunta cómo me va.

"Me duelen las manos, me duelen los ojos y me duele la espalda. Tengo un montón de trabajos avanzando en paralelo entre diseño gráfico, publicidad de guerrilla, ingeniería del papel y talleres. Duermo poco y mal... Debo ser imbécil, porque me siento feliz."

Se ríe y asiente, sabe exactamente de qué hablo. Más difícil todavía.