domingo, 3 de abril de 2011

El avance (III). Yeray.


Si bien lo que he ido relatando en las dos últimas entradas me afecta directamente, quería preparar un apartado exclusivo para novedades no pertinentes a mi vida laboral. Aquí va.

La vida en Murcia se cobra su precio. Si bien siempre he renegado de esta ciudad (como haré de cualquiera que pise, porque soy un quejica y un repelente), me he ido acomodando paulatinamente a estar aquí. Los mil enredos de trabajo me han permitido conocer a un buen puñado de gente interesante, y la capacidad de interconexión que tiene este sitio (una variante ridículamente eficaz de "qué pequeño es el mundo") me ha llevado a ver por la calle muchas más caras familiares de las que hubiera esperado. Es raro sentirse en casa, no sé si me gusta.

Como enlace a lo anterior llevo unos meses yendo a clases de tango (las artes marciales ya las probé de niño y fracasé estrepitosamente). Mi profesora es una chica rusa que, apoyando mi teoría de que a Murcia se va por amor o por fuerza, se enamoró de un huertano y pasó de las nieves moscovitas a la orilla del Segura. Mover los pies no se me da tan mal como esperaba, y con un poco de suerte y un mucho de ensayo es posible que baile en público al llegar junio. Con gente pagando por ver el espectáculo, y esas cosas. Más detalles cuando los tenga.

Y como Murcia me ha tratado bien, ahora no sé si debo seguir aquí. Los tres andaluces que vivimos juntos enfrentamos un futuro incierto: mi compañera de piso, esa flor de Tabernas, terminará el ciclo que está estudiando a finales del año, yo sigo pensando si debería coger un camino y probar suerte en Barcelona, y la Pérfida Bibliotecaria...

...ella se ha buscado un master internacional de caerse para atrás, la han admitido y se va dos años por Europa, a país por cuatrimestre. Después ya se verá. Sale en verano, así que pronto tendremos que empezar a mudar sus cosas. Es la primera de los tres que abandona el piso, no será raro que antes de 2012 lo hagamos los otros dos.

Ahora a esperar que no se acabe el mundo el año que viene, o este mismo como proclaman algunos. Cuidaos, por si acaso, y hasta la próxima entrada.

1 comentario:

Raquel dijo...

Y mi abuela cierra el piso y os pone una placa conmemorativa XD Nunca habrá nadie como vosotros.