Vale que ya tenemos follón para comer todos los meses, con clientes que prueban y clientes que repiten.
Incluso (flipa) tiempo para invertir en proyectos hechos por amor al arte (como espectáculos de danza contemporánea que se muestran mañana).
Y parece que era ayer
¡Pero es que ahora tenemos una placa en el Palacio Almodóvar!
(Tras este exabrupto de felicidad materialista, pronto la tercera parte de Steal Like An Artist. Cuídense y hasta entonces.)


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